El robo de madera y su impacto social en la provincia de Arauco

November 28, 2017

De acuerdo a lo explicado por especialistas del rubro forestal de nuestra región, una cuadrilla, de entre seis a ocho personas, trabajan para llevar madera talada desde una plantación a un punto de acopio en un camión que puede cargar de entre 18 a 21 metros ruma. El valor de un metro ruma es de unos $46 mil. Con el pago del flete, las cuadrillas, sus leyes sociales respectivas y las herramientas, al que coordina el negocio pueden quedarle unos $15 mil por metro ruma, es decir, cerca de $400 mil por camión. Si no lo hicieran de esa forma, podrían obtener casi $1 millón.

La diferencia es bastante, y por eso, para algunos, la tentación para hacerlo “a la mala”, también.

La semana que termina fue testigo de numerosas reacciones a un reportaje televisivo dedicado al tema. Tras ello, el Ministerio Público confirmó la existencia de una investigación tendiente a aclarar la supuesta participación de funcionarios de Carabineros en eventuales pagos irregulares de propietarios de predios forestales a policías, en búsqueda de protección a sus cargamentos. La institución uniformada, en este sentido, también anunció el inicio de indagatorias internas.

Tema de fondo

Al analizar el complejo tema del robo de madera, La Estrella comprobó que existen variadas visiones. Unas se dirigen en el sentido de determinar la existencia de asociaciones ilícitas en el cono sur de la provincia de Arauco, y otras buscan explicar el fenómeno mediante un prisma social y de antiguas reivindicaciones ancestrales.

“El problema del robo de madera es consecuencia de un problema mayor, que es el de los territorios. Un problema político en relación a las demandas del Pueblo Mapuche”, manifiesta el sacerdote jesuita Carlos Bresciani, uno de los que está en la segunda de las tendencias señaladas.

Bresciani representa a su orden en Tirúa. En esa comuna trabaja codo a codo con organizaciones sociales de todo tipo y, pese a que hay una mayoría evangélica, existe una relación de confianza que le ha permitido conocer de primera mano las exigencias de reivindicación de las comunidades.

“Las demandas tienen que ver con los derechos colectivos de un pueblo”, añade y explica que el robo de madera pasa a ser un tema menor en comparación con un punto de fondo mayor que, para el religioso, es el de la reivindicación de los territorios. “Imagina una familia que todos los días ve pasar, desde lo que eran sus tierras, donde vivía su gente, los camiones de las forestales: ve pasar la plata delante de sus ojos. Ven pasar cómo van sacando de sus tierras lo que a ellos les pertenece”, plantea.

Para Bresciani, hay que distinguir lo legal de lo legítimo y terminar con la “estigmatización”. “Se habla de violencia rural, pero en el fondo están diciendo que el único violento en este conflicto es el Mapuche. No se habla de violencia de los carabineros, ni de lo medioambiental”, asegura. “La reivindicación de los territorios no es solamente recuperar las tierras, sino también producirlas y, si tienen pinos los van a cosechar, como una manera de recuperar el daño producido durante muchos años por la industria forestal”, añade.

Estrategia del gobierno

Desde el gobierno, sin embargo, la perspectiva y estrategias son distintas.

“Desde que asumimos el Gobierno comenzamos a trabajar junto al Ministerio Público y las policías para combatir los hechos de violencia que se suscitaban en el sur de la provincia de Arauco”, plantea el intendente Rodrigo Díaz.

“Ahí pudimos establecer que son tres tipos de delito los que se desarrollan: hechos de violencia rural, robo de madera y conflictos entre comunidades”.

La autoridad regional destacó que “ha sido muy importante poder separar los hechos de violencia de las reivindicaciones que tienen las comunidades. Hay que dejar de estigmatizar al Pueblo Mapuche, que también está cansado de la violencia, y trabajar junto a las comunidades de manera seria y responsable. Siempre con diálogo”.

Madereros

En este sentido, el presidente de la Asociación Gremial de Pymes Madereras, Osvaldo Leiva, comentó que “(el robo de madera) es algo que no es nuevo. Ha pasado durante muchos años, pero se ha ido acentuando con el tiempo. Las bandas están más organizadas y producen un daño tremendo, porque no pagan los impuestos que corresponden y se transforma en una competencia desleal”.

El dirigente aseguró que los afectados por los robos se ven desincentivados para seguir plantando. “Lo único que se consigue es matar una actividad noble, como todas las actividades económicas”.

Delitos asociados

El Ministerio Público informó que ha formalizado alrededor de un centenar de imputados y más de 80 vehículos de carga o maquinaria utilizadas para la comisión de delitos fueron incautados por delitos vinculados a la sustracción de madera.

“Uno de los focos de violencia que hay en la zona sur de Arauco está asociado al hurto, receptación y comercialización ilícita de madera”, explicó el fiscal regional del Biobío, Julio Contardo.

“Al respecto, se ha establecido que existe una cadena de comercio ilegal que va desde la ocupación de predios, tala de plantaciones, venta de madera, ‘blanqueo de la misma’ e, incluso, delitos tributarios”, detalló el persecutor penal.

El delito de hurto relacionado al robo de madera, asegura, es difícil de comprobar, pero la comercialización ilícita de las maderas genera perjuicio fiscal. El fiscal Contardo detalló que hace unas semanas se condenó a cuatro personas. “El tribunal los sentenció a penas de cárcel y de multa por sus responsabilidades en un fraude por más de $1.000 millones en impuestos”.

De acuerdo a información entregada a La Estrella por el Servicio de Impuestos Internos (SII), los primeros indicios de irregularidades tributarias en relación a este tema datan del 2013, cuando la PDI detectó una serie de facturas falsas emitidas a contribuyentes vinculados al sector forestal.

Hasta el momento, el SII ha presentado nueve querellas, con un perjuicio fiscal actualizado de más de $2 mil 507 millones.

La querella más reciente fue presentada esta semana en contra de un comerciante acusado de facilitar facturas falsas. “Uno de los puntos débiles que detectamos al momento de establecer la existencia de extracción de madera en la provincia de Arauco fue la trazabilidad de la madera”, apunta el asesor jurídico de la Intendencia del Biobío, Sebastián Maldonado.

El abogado explicó que al momento de fiscalizar un camión, es difícil determinar el predio desde donde proviene.

Detalló que “junto con la Gobernación de Arauco se presentó ante el Servicio de Impuestos Internos una propuesta para agregar o complementar ciertos puntos específicos de la guía de despacho que ampara el traslado de la madera”.

El objetivo de la propuesta es tener una mayor certeza respecto del lugar donde los troncos son sustraídos, quién es el dueño del predio y cuál es el destino final que va a tener la misma.

Algunas fiscalizaciones del SII arrojaron evidencia respecto de este asunto, ya que se estableció fehacientemente que los roles de avalúos consignados en las guías de despacho y facturas cuestionadas correspondían a predios desde los que no se había extraído la madera que aparecía comercializándose.

Mayor acercamiento

Con el objetivo de lograr un mayor acercamiento con los habitantes de estos sectores, la estrategia del Gobierno comprende la compra de terrenos para las comunidades del cono sur de la provincia de Arauco.

“Somos el Gobierno que más tierras ha comprado para restituirlas, superando las 10 mil hectáreas”, asegura el intendente Rodrigo Díaz, y comenta que otro objetivo es acercar su propio trabajo y el de las forestales a las comunidades.

En este sentido, el subgerente de Asuntos Corporativos de Arauco, Mauricio Leiva, comentó que “el proyecto más importante de beneficio social, de valor compartido que tiene la compañía lo estamos desarrollando en la provincia, y es el Campus Arauco”.

Asegura, además, que la empresa realiza numerosos esfuerzos para relacionarse de manera más cercana con las comunidades.

Para el padre Bresciani, en cambio, nada compensa el daño que, asegura, las plantaciones forestales han provocado a los suelos. “Lo que produce el monocultivo es que la tierra dañada no sirve para los cultivos agrícolas, lo cual es vital para las familias de este territorio”.

FUENTE: Diario La Estrella de Concepción